Metodología

Estudios


El ritmo de vida en la sociedad actual somete al individuo a constantes y bruscos cambios, muchas veces estos interfieren en el desarrollo de una normal comunicación y en el establecimiento de adecuados lazos afectivos con el entorno próximo, lo que repercute en la pérdida de espacios en los cuales las personas satisfacen sus necesidades psico-sociales, teniendo como resultado una merma en la calidad de vida.

Si a lo anterior se suma otra condición poco favorable, (como la carencia de recursos y/o una patología), esto puede llevar a la configuración de diversos trastornos emocionales e incluso afectar la eficiencia del sistema inmunológico, limitando así el potencial de desarrollo de la persona.

Diversos estudios han comprobado que el contacto con los animales y la naturaleza actua directamente sobre el sistema nervioso central, específicamente en el sistema límbico, donde ocurre un aumento de endorfinas y serotonina y, a la vez, un descenso en el cortisol, lo que se traduce en una sensación de relajación, tranquilidad, bienestar y placer.

A largo plazo, existen efectos cardiovasculares positivos y fortalecimiento del mecanismo psicoinmunológico de la persona. Es así como el resultado de los estudios de las terapias asistidas por canes indica que ésta estimula le secreción de células T, actúa como atenuante de dolores crónicos y amortiguador de eventos estresantes, facilita la interacción entre individuos, incrementa la capacidad de atención y concentración, mejora la autoestima.

En caso de discapacitados permite trabajar con la integración sensorial ya que la persona establece un contacto concreto con la realidad, estimulando sus sentidos; aporta al desarrollo del lenguaje y la comunicación donde el perro actúa como factor motivador en diferentes instancias que se dan en un contexto de participación lúdico y creativo.

En síntesis, las terapias asistidas por canes inciden positivamente en la salud psíquica, en el desarrollo y estimulación del individuo.